Bernardo, el buen oso pardo

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Bernardo,era un enorme y hermoso oso pardo,
todos le temían por el fiero aspecto que tenia;
pero Bernie era en realidad un bonachón
a quien encantaba trocar el trombón.
A clases de música y canto asistía
y siempre que una ocasión veía
se ponía a bailar para a sus ídolos imitar.
Por eso, que le tuvieran miedo lo apenaba
“Si yo soy como el Oso Yogui” -pensaba
aunque él cestas de merienda no robaba…
La fiesta de Halloween se acercaba,
a Bernie le encantaba,de fantasma se disfrazaba
y a las puertas de los humanos llamaba,
un baile y una canción les dedicaba
y muchas “chuches”para sus oseznos conseguía
pues a la gente le divertía ver a un enorme fantasma
que gruñía como si tuviera asma…
Un día que de regreso del espectáculo venía
oyó un llanto lejano que de un niño parecía,
al lado del riachuelo el pequeño estaba,
Bernie se acercó para saber qué le pasaba:
como su disfraz de fantasma llevaba,
el niño no se asustaría al ver el aspecto real que tenía;
pero éste al verlo un buen susto se llevó
y de su lado corriendo despavorido huyó…
El oso detrás de él salió
pero con la sábana se tropezó
y al suelo inevitablemente cayó.
El niño al oír un quejido se detuvo,
Bernie se incorporó como pudo;
el pequeño Billy se le aproximó
y cuando su pezuña herida vió
la sábana al fiero oso quitó…
Bernardo asombrado estaba
¡el niño de él no se asustaba!
Billy sabía que daño no le haría
pero a los fantasmas sí que les temía,
le ofreció a casa llevarlo para poder ayudarlo
pero no sabía volver, se acababa de perder…
El buen oso sí que al pueblo lo podía llevar
pero cuando con él lo vieran llegar
¡todo el mundo se iba a asustar
y a gritos, como siempre, lo iban a echar!
Pero el niño lo necesitaba y eso era lo que importaba;
Así es que de la mano el niño lo cogió,
sin miedo por el bosque lo siguió
y Bernie algo dubitativo a su casa lo llevó;
La mamá de Billy ,agradecida,su patita curó
y ricos pasteles y dulces para sus “peques” le dió.
En buenos amigos los dos se convirtieron
y una atrevida promesa ambos se hicieron:
Bernie como era se querría y aceptaría,
detrás de un disfraz no se escondería,
los demás eran quienes iban a perder,
si a un buen oso no querían conocer…
y el pequeño a los fantasmas miedo no tendría
pues si en ellos no creía, el miedo no existiría.

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