El poder de un buen corazón y la fuerza de la perseverancia

¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

En un pequeño y lindo pueblecito,
pasó la historia que hoy os explico;
Allí vive una yegua encantadora
quien con su negra melena, a todos enamora…
En casa, Nati la llaman de manera cariñosa,
sobretodo su mamá cuando se pone mimosa.
A Nati no le cuesta nada estudiar,
buenas notas consigue siempre sacar:
si quisiera ir a la Universidad
podría hacerlo con tranquilidad;
pero ella ahora sólo piensa en ver sus series favoritas de televisión
y en que le compren más revistas para ampliar su colección;
imagina que es la “prota” de uno de esos seriales,
a las que siempre les pasan cosas increíbles y geniales…
Mamá, papá y la abuelita, mucho quieren a su pequeñita,
no es que la tengan mimada, aunque en nada esté ocupada;
de momento no hay ninguna necesidad,
de que los ayude en casa a su edad;
con su complicado y gran problema ya tiene bastante,
pues de ella se ha enamorado un apuesto elefante
que es un poco “cargante” aunque sea muy elegante…
Nati de novios no quiere nada saber
ya tendrá tiempo para una buena pareja escoger…
Mamá y papá cada día se van a trabajar,
para que a su cielo nada le pueda faltar;
la abuelita por su ángel siempre está velando
y los ricos pasteles que hace, hoy están merendando…
Feliz y dichosa entonces la pequeña yegua vivía,
con todos los cuidados y cariño que recibía.
Pero un triste día, mamá Diana,que era una yegua muy lozana,
trabajando se lesionó y al doctor de urgencias acudió:
Debía pasar por una complicada y dura operación,
aunque no le aseguraban su pronta recuperación.
Tal grave la lesión era, que habría desanimado a cualquiera;
pero la valiente Diana,como la mitológica diosa,
no se achicaba con cualquier cosa,
y por mucho dolor que tuviera,una pura sangre era:
no se dejaría vencer, ni daría su brazo a torcer;
todo debía intentar, para igual que antes caminar…
La pequeña Nati no entendía qué estaba pasando:
¡si ayer mismo mamá y ella caminaban trotando!
Pasada la intervención, llegó la rehabilitación:
mucho dolor Diana tenía, aunque a nadie se lo decía
pero su Nati bien la conocía y por ella en silencio sufría…
El tiempo pasaba y mamá se recuperaba,
sin embargo,como antes no caminaba:
ya no podría igual que antes trotar,
una vida diferente debería llevar.
Nati por las noches lloraba y que su mamá se curase rogaba
pero su tremendo pesar la pequeña callaba…
Mamá sabía que estaba preocupada
y con dulce amor la calmaba, importancia le quitaba:
que no era tan terrible le explicaba:
pues ella caminar sí que podía aunque despacito lo hacía.
Nati su manera de ser de repente cambió
y sin apenas darse cuenta, la pequeña maduró.
En todo lo que podía en casa ayudaba,
aunque siempre dijera que “mucho palo” le daba,
con mamá como antes le gustaba pasear,
a pesar de que ésta más lenta debiera caminar…
Nati le quería demostrar que en ella podía confiar
y que siempre sería su firme apoyo aunque eso de ayudar “fuera un rollo”…
Con el accidente que mamá había sufrido,
una cosa muy importante Nati había decidido:
Estudiando continuaría y en veterinaria se convertiría,
de ésta manera a los demás podría ayudar,
quizás incluso la patita de mamá curar…
La ciencia imparablemente avanzaba,
mientras la joven Nati para ser “vete”se preparaba…
Pasaron los años y Natalie,la veterinaria más eficiente,
operó a su madre valientemente:
el éxito fue verdaderamente espectacular,
mamá nunca en su pequeña dejó de confiar…
Ambas abrazadas de alegría lloraban,
mientras con papá y la abuelita el milagro celebraban.

 

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