Okka, el desilusionador

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Todos conocemos a esas personas que siempre intentan desanimarte cuando les cuentas tus sueños.

Okka, era un simpático quokka
que siempre tenía una sonrisa en la boca.
Sin embargo, a pesar de su aparente alegría,
un gran defecto Okka tenía:
el amigo que, emocionado, se le acercaba
y un sabio y positivo consejo le solicitaba,
desilusionado acababa por la respuesta que éste le daba;
así, Jasito un negocio le dijo que quería abrir,
pero el quokka de su idea le hizo desistir,
pues todos sus ahorros podría perder
y en la calle, sin trabajo ni vivienda se iba a ver.
Claudio con su novia de siempre quería casarse,
Okka creyó que eso era mucho arriesgarse
y le sugirió que primero ir a vivir con ella probase,
para así no tener luego que divorciarse.
Pivens pensó ir al Polo Norte, a ayudar y salvar a los osos,
más su amigo le regañó, pues eso era muy peligroso…
De esta manera, Okka ni cuenta se daba,
pero a todos sus conocidos desilusionaba;
les quitaba la pasión y la alegría
y ni siquiera sabía el daño que les hacía,
todos de él se fiaban, ciegamente en su amigo confiaban;
como poca personalidad tenían,
siempre el sabio consejo de Okka seguían,
y por temor a fracasar, nunca sus sueños cumplían.
Nosotros somos nuestros mejores guías y consejeros,
los que más nos quieren ayudar, son los más agoreros,
por eso, por mucho que pretendan hacernos desistir
debemos procurar cualquier deseo cumplir;
cada uno en sí mismo debe confiar a la hora de arriesgar,
porque aunque otro crea que te está ayudando,
quizá, alegremente, te está desilusionando.
Si ganas o pierdes al menos lo habrás probado,
pero la emoción de intentarlo no te habrán quitado.

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