Un día cualquiera (micro-cuento reto de palabras para el perfil Gritaclub de instagram 2025)

Sofía no paraba de mirar ensimismada a su pareja, pero en aquel momento, no podía decirse que fuera una mirada de enamoramiento, si no de perplejidad, de incredulidad: no dejaba de sorprenderla la abismal tontería que cada mañana Manuel hacía: darle vueltas con la cucharilla a su café con leche, una y otra vez, una y otra vez,  una y otra vez, de manera monótona al principio, después, deteniéndose en cada granito de azúcar para deshacerlo por completo, como si le fuera la vida en ello. A veces, le gustaba «discutir» con él por tonterías así, recriminarle que tuviera la mirada perdida en el horizonte y no en ella, removiendo y removiendo su desayuno hasta el punto de marearlo, y marearla, pero no porque esto la molestase especialmente. Sin embargo, como si de repente él regresase del más allá y adivinase la inminente gratuita discusión, la miraba con una sonrisilla burlona, removía más deprisa su desayuno, tan deprisa, tan deprisa, tan deprisa, que el café con leche escapaba de la taza, mientras hacía un ruido con la boca simulando que venía un helicóptero, para, hacerla reír en vez de discutir y darse cuenta de que esas tonterías que Manuel hacía, eran las que le gustaban de él, las que la hacían callar y enamorarse cada día más de aquél romántico tonto, su tonto.

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