Amador el castor

¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

A Amador el triste castor,
siempre lo llamaban perdedor
porque no era un buen roedor.
Sus dos grandes incisivos
no eran demasiado activos:
Buenos troncos le hacían perder
pues lento debía roer
si no los quería romper.
Amador, no disponía de un hogar
donde poderse refugiar.
Un día en que su desgracia lloraba
y bajo la  sombra de un árbol dormitaba
le pareció oír que un pájaro piaba
pero era un piar extraño
como si algo le hiciera daño.
Del suelo se levantó
y un pajarillo vio
con la patita atrapada
en toda la ramada.
Sin un segundo dudarlo
corrió veloz a ayudarlo.
Con sus pequeñas manitas las ramas apartó
y en pocos minutos de allí lo liberó
pero cuenta no se dio
de que una avurera aventurera
alertada por el penoso piar
bocado quería probar.
De pronto Elena
apareció en escena,
la mamá “carpintero”
del pájaro peliculero.
Rápida y certera
picó del árbol la madera
y golpeó con ella a la avurera
que huyó despavorida
para no ser herida.
Elena muy decidida
eternamente agradecida
hizo un enorme favor
al pobre y triste Amador:
El árbol picoteó
y ni un rincón se dejó.
Con velocidad desmesurada
mientras Amador la observaba
un precioso refugio le preparaba
que aún siendo modesto
fue la envidia del resto,
pues las buenas ramas que Elena le lanzaba
Amador con destreza  entrelazaba
y por su gran corazón y valentía
Amador tuvo el refugio que merecía.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s