Coque, el buen caballo chilote

¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Coque, es un caballo chilote algo grandote,
tiene un tamaño más grande de lo habitual,
para ser, como los demás,un pony normal;
esto a ninguno de sus conocidos le importaba
pero al mampato era una cosa que le obsesionaba.
El mundo estaba decidido a recorrer
¡un verdadero navegante iba a ser!
Y si existía un pony como él, así lo podría saber,
también vivir aventuras quería,
algo que su lindo paraíso, no le ofrecía,
como un rey en Chiloé estaba
pero esto al pony, no le bastaba…
Quizás incluso famoso se haría
como Pablo Neruda escribiría
o como Amenábar dirigiría!…
Al desierto de Atacama turistas llevaría
y viendo los Moais, ¡cómo disfrutaría! …
tal vez al Festival de Viña asistiría
y con los Six Magics, heavy bailaría:
su melena al viento agitaría
!y ya nadie lo detendría!
Su país enorme y bello era,
podría ir donde él quisiera;
probaría otra comida que no fuera curanto,
que le encantaba, pero comerla cada día, no tanto …
Así es que sus pocos ahorros cogió,
una pequeña barca compró
y ese mismo día, de su isla partió.
A media tarde, cansado, se durmió,
pero una inesperada tormenta lo despertó,
en medio de alguna parte se halló:
no saber dónde estaba miedo le daba
pues la leyenda del Caleuche recordó
y con desesperación el pony remó:
¡no quería formar parte de la singular tripulación,
del famoso barco fantasma en cuestión!
quizás se hallaba en Achao o en Ahuenco…
pero de repente el corazón le dió un vuelco :
¿ Qué estaba pasando ? Ahora no estaba remando …
sin embargo, la barca de un lado a otro se movía
¡a la deriva parecía que iba, casi de pie se ponía !
las enormes olas su rumbo disponían
sus incapaces remos de poco le servían …
El pobre creía que ser navegante más fácil sería;
La imparable ventisca el mástil hacia él giró
y un fuerte golpe en la cabeza le dió;
Coque el equilibrio perdió y al agua cayó …
cerca de la orilla ya casi estaba,
pero por más que se esforzaba, a ella no llegaba:
por mucho que nadaba, el mar lo zarandeaba
de un lado a otro, como a un pelele, lo llevaba;
el mampato cercana veía su muerte
y cansado de luchar, se abandonó a su suerte …
al fondo del mar ya se estaba sumergiendo
pero notó que de la crin, alguien lo estaba cogiendo
y de ella le estiraron hasta que del agua lo sacaron.
No sabía si estaba viviendo en un sueño
pues lo que veía era a un perro y a su dueño ;
pero, era la realidad, ellos lo habían salvado de verdad.
Los tres hacia los árboles corrieron,
pues en su inocencia creyeron
que si las araucarias eran centenarias
muchas tormentas habrían aguantado
y a otros necesitados refugio habrían dado…
La lluvia cesó y eso los calmó,
a salvo ya estaban, aunque no se separaban
pegados los unos a los otros estaban.
El niño huilliche, Tahiel,su historia le explicó cuando se serenó:
había hecho una locura para vivir una aventura:
mundo quería ver y otras tierras conocer,
al país de su can quería viajar,
donde éste nació visitar
pues un buen amigo se lo había regalado
y de España y sus gentes le había hablado;
de casa por la mañana se había escapado,
pero,Tap, su perro, lo había encontrado ;
de repente, un terremoto los había sorprendido
pero leve había sido,mucha suerte habían tenido …
o quizás la presencia de Yastay les ayudó
pues Tahiel aseguró que su figura vió …
Coque lo intentó convencer de que a casa debía volver
y cuando mayor se hiciera,entonces, su viaje emprender;
sus papás preocupados estarían,
incluso que había muerto creerían …
pero Tahiel no sabía regresar
y Tap y Coque lo tuvieron que ayudar.
El mampato a tierra firme no quería volver,
su camino de navegante no quería detener
ayudarlos, su partida iba a entorpecer …
su viaje retrasaría y era algo que no quería;
sin embargo, ellos por él su vida habían arriesgado
bondadosamente lo habían ayudado,
no lo habían abandonado;
así es que en su lomo a sus amigos cargó
y guiado por el olfato de Tap, a su casa los llevó.
Los papás del niño, cuando los vieron,
hacia ellos, llorando, corrieron,
pero a su hijo no regañaron
sino que a él, ambos se abrazaron.
A Lihue, papá del pequeño, como guardaparques de Ahuenco que era,
a ser buen navegante no le ganaba cualquiera
y en señal de agradecimiento y merecido reconocimiento,
al buen mampato a navegar enseñó
y su camino, ilusionado,el pony prosiguió;
su arriesgada aventura unos amigos le regaló
pero una buena lección también le enseñó:
como egoísta no había sido sino que fué agradecido,
un provechoso bien a cambio, había recibido.

 

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