Antonia, la alegre y buena perrita

¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

La pequeña Antoñita era una perrita muy bonita,
sus ojos verdes luminosamente brillaban,
todos le decían que parecía que bailaban;
a los perritos del barrio loquitos tenía
pero ella, en esas tonterías, el tiempo no perdía…
solo quería ser feliz y divertirse
el mundo comerse,como suele decirse.
Feliz estaba cuando con sus amigas quedaba
ya podía ser yendo a un buen museo,
al bar de su amigo, el caniche Teo,
o viendo una misteriosa y oscura película
mientras de sus uñas se comía alguna cutícula;
pero lo que más le gustaba a la bonita Antonia era bailar,
al compás de cualquier buena música vibrar
y con su mente a lugares lejanos viajar…
con soltura mueve su cintura
sus pies parecen flotar por la improvisada pista del bar;
verla bailar era espectacular pues un ritmo tiene innato
y eso le da “mucha cuerda” para rato,
como “Toñi” es tan buena y cariñosa,
ha despertado la envidia de su prima Maria Rosa,
a quien todos llaman, con razón, “la celosa”…
en líos y problemas siempre la quiere meter
pero a ella no la va a comprometer
pues como Antonia ya la conocía ,poco caso le hacia,
aunque en el fondo, que fuera así, muy mal le sabia…
Toñi no tenía ninguna maldad
y por su increíble bondad
a su prima y sus hermanos perdonaba
haciéndoles creer que nada pasaba…
pero un día, las bromas pesadas a más llegaron
y a Toñi sus papas mucho regañaron,
incluso a la pobre injustamente castigaron;
su cantante favorito a la ciudad venía
ni por todo el oro del mundo se lo perdería,
pero poco podía hacer a sus padres debía obedecer
de coger sin permiso una joya de la abuela la acusaron
pues en el cajón de su mesita, el anillo hallaron…
No le sirvió llorar y protestar,
por mucho que se pudiera quejar,
el castigo no le iban a quitar…
Su buena amiga, Tina, que además era su vecina,
muy temprano la vino a buscar
para que al concierto de “Aute” las primeras pudieran llegar,
del castigo nada sabia pero cual su sorpresa seria,
cuando Toñi le dijo que ella no iría:
-Con esto tenemos que acabar,
siempre tú las culpas tienes que pagar,
incluso con ella tienes que cargar
y con tus amigos llevarla a pasear,
esto es de ser muy poco agradecido
y debe tener su buen merecido…
decía Tina, muy enfadada con su vecina,
– Algo debemos hacer para que esto no vuelva a suceder…
El tiempo pasó y el concierto Antoñita se perdió
pero como siempre,pronto olvidó y a Maria Rosa perdonó,
en otra ocasión Luis Eduardo vendría
y esta vez, seguro, que sí lo vería;
además,tampoco tenia pruebas fiables,
de que su prima fuese la culpable.
Un día, Antonia conoció a un apuesto can en el club Ariel
y alguna cosa hizo que la guapa perrita se fijase en él.
Enrique,delgado como un meñique,
el cantante era de un grupo nuevo
que acababa de llegar al pueblo.
Antonia lo quería conocer
pero su prima se volvió a entrometer.
El dueño del club un concurso había organizado
y el grupo de Enrique lo había ganado,
pues las canciones de “Queen” muy bien habían interpretado
¡y el premio para verlos actuar se habían llevado!
Enrique,que había visto a Antonia bailar,
también de ella se empezó a enamorar
y se le quiso valientemente acercar,
pero de nuevo su prima lo impidió
y al can, miles de embustes sobre Antonia le explicó,
mentiras que Enrique no creyó e igualmente a ella se acercó,
el amor entre ellos inevitablemente surgió…
El cantante, con Antonia su invitación quería compartir,
pero eso su prima no podía consentir:
el robo de la joya volvió a recordar
y Tina que no lo pudo evitar:
delante de todos se puso a gritar,
le dijo que ella había sido quien lo había cogido,
que todos sabían que la culpable había sido,
incluso, se atrevió a mentir diciendo
que la vió cuando en el cajón de su prima lo estaba metiendo…
era una buena trampa y Maria Rosa, de patitas en ella cayó
y gritando más que Tina le respondió:
– Nadie me pudo ver,
mucho cuidado tuve que poner,
sola estaba mientras lo dejaba…
Ni siquiera de lo que había dicho cuenta se dió,
solo cuando de sus palabras el eco escuchó, recapacitó
y de que acababa de delatarse se percató;
tan avergonzada se quedó que no reaccionó;
Antonia la espalda le dió
y como el mejor desprecio dicen que es no hacer aprecio,
con Enrique se puso como si tal cosa a bailar,
para el incidente desagradable poder olvidar;
Maria Rosa una bofetada esperaba
pero ni tan sólo eso su prima le daba…
Antonia nunca entendió por qué le tenía tanta manía,
únicamente pensaba que ya se le pasaría,
pues ella no iba a cambiar,
por un gusto a su prima dar…
entonces su prima hizo algo que nadie esperaba
y que más miedo y vergüenza le daba:
a la casa de Antonia fué y a su madre mandó llamar,
para toda la mentira poderle explicar.
De ser muy envidiosa había pecado
sus celos hacia su prima había exagerado.
Toñi con ella muy bien siempre se había portado
y ella continuamente la había humillado.
La madre de Antonia y la suya propia la castigaron
y a pedir perdón a la perrita obligaron,
pero Toñi ya la había perdonado
pues poco le había afectado:
quien bien la conocía,
como ella era, ya sabía,
además,en ningún momento la habían creído,
por tanto su honradez no había herido;
como una mala acción de su prima se lo tomó
y aunque por supuesto, perderse el concierto de “Aute” no le agradó, la incombustible Antoñita siguió feliz viviendo
y la alegría personificada, para todos siguió siendo.
Viendo a “Queen” en directo Antonia y Enrique pudieron disfrutar
y esa fue una aventura que los dos nunca iban a olvidar,
aunque otras muchas para ambos, estarían por llegar…

 

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