¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Racha, la cucaracha, llevaba mucho tiempo “en racha”,
ya ni recordaba cómo se llamaba
pues como siempre que jugaba, ganaba,
con este nombre tan sonado
sus amigos la habían apodado;
A todos algo pagaba
con lo poco que ganaba
de lo mucho que apostaba;
de eso se aprovechaban
y a jugar la animaban …
pero llegó un día en que Racha perdió
y por más que lo intentó, ni una partida ganó.
La suerte la había abandonado,
su buena racha había acabado,
esto la obsesionó  y jugando siguió
pero nada ganó, todo perdió,
de su trabajo se despidió:
Todas las horas del día quería estar,
probando suerte en su querido  bar.
Sus amigos ya no le hacían caso,
ahora iban detrás de Raso,
una inteligente hormiga soldado raso
quien últimamente tenía la suerte de su lado
pues ganaba y doblaba todo lo apostado.
Racha se estaba arruinando,
su tiempo y salud malgastando
su vida por la borda tirando..
Ya nadie de ella se acordaba,
ningún amigo la ayudaba ,
no les interesaba,
pues dinero  no ganaba.
Sólo Raso, la soldado raso
cuenta se dio de lo que estaba pasando
y dejó de ir “a lo loco” apostando …
Tuvo claro que cuando ella perdiera un día
la misma penosa situación que Racha viviría,
de ella no se acordarían,
a su suerte la abandonarían:
Todo por jugar perdería,
sólo por su ego agrandar al ganar
y a sus interesados amigos invitar.
De Racha se apiadó
y con gran corazón la ayudó,
incluso las gracias le dio
pues los ojos le abrió
y perder todo como ella le  evitó.
Trabajo para Racha a su padre pidió
y éste en su fábrica la contrató.
Racha eternamente a Raso estaría agradecida
pues le hizo dignamente recuperar su vida
evitando que fuera a la deriva.
Ninguna de las dos volvió a jugar,
nada les importaba orgullosamente ganar,
sólo querían con su esfuerzo triunfa ,
trabajando su dinero poder ganar
y de su vida sin apostar disfrutar.