¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Mojo, el piojo, siempre estaba de “antojo”,
aunque nada necesitaba, de todo se encaprichaba;
Le daban cuanto deseaba, de ser pequeño se aprovechaba:
Nunca la culpa le echaban si mal se portaba.
Consentido y caprichoso,de todos siempre está celoso.
Si te mira con sus dulces ojos soñadores,
se derriten hasta los más duros gladiadores.
Parecía que nunca había roto un plato
así siempre “pagaba otro el pato”.
Acostumbrado estaba a que todo le permitieran,
que por su “cara bonita”, se lo concedieran.
Un día Ende, la liendre, en su camino se cruzó
y Mojo, el piojo, de ella perdidamente se enamoró.
De sus seductores poderes como siempre quería abusar,
pensaba que así a la dulce Ende iba a poder conquistar:
Fácil sería, como todos, ella caso le haría, por él se derretiría,
pues lo que Mojo quería siempre conseguía
porque si no, hasta la saciedad insistía y finalmente lo obtenía.
Quería que Ende siempre hiciera lo que él quisiera …
Pero Ende una liendre con mucho carácter era
y no se dejaba manipular por cualquiera.
A nada la iba a obligar, Mojo no la iba a dominar,
por mucho que él le insistiera, ella haría lo que justo creyera.
Mojo le gustaba, con él a gusto estaba,
muy bien se llevaban y genial se lo pasaban,
pero todo se complicaba y estropeaba
cuando Mojo como un bebé se comportaba
y como un pequeño y ridículo consentido actuaba.
Lo peor era que se encaprichaba con cualquier tontería
y si con la suya no se salía, ya no se divertía
¡de “morros” todo el día se ponía!
Ende con amor y paciencia le enseñaba,
que si no conseguía lo que deseaba,
no podía comportarse como un mocoso
y obtener todo por ser un caprichoso.
Debía aprender que no todo podía tener
y que hay veces en las que tenemos que perder
para las cosas que conseguimos con esfuerzo valorar
y no con nuestro encanto o insistencia “comprar”.
Ella con su tenacidad todo había conseguido y ganado
nadie la había consentido ni nada le habían regalado …
A Mojo entenderlo le costó,
pero con paciencia lo consiguió …
Con su esfuerzo tenía todo lo que quería,
pero si no lo lograba, nada malo pasaba
no se desesperaba, al menos,lo había intentado
sin haber a nadie aburrido y cansado …
No en vano el amor de su Ende había tenido
porque ella en él ciegamente había creído,
no porque él la obligase caprichosamente,
si no porque de Mojo se enamoró sinceramente.