Babo, el “real pavo”

¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Babo, es un curioso pavo real,
lo apodan “real pavo” intencionadamente
pues es único, auténtico y diferente;
Quede bien o quede mal, él nunca miente …
Siempre vestía con su negro y modesto traje,
por eso lo tildaban de creerse un personaje;
pero es que a Babo no le gustan las camisetas de moda,
además, vestir sudaderas muy anchas lo incomoda.
Él no tiene un móvil de última generación,
no cree como sus amigos, que sea una obligación.
Aún escribe a mano postales de Navidad
y si dice te quiero, lo dice de verdad.
Come, bebe y se compra lo que quiere,
no lo que un anuncio en la “tele” le sugiere;
prefiere pasar su tiempo de ocio en la biblioteca
y no bailando, sudando y gritando en la discoteca.
Para los demás, un bicho raro era
bien distinto de cualquiera que lo viera.
Sus amigos no lo entendían,
ellos siempre se exhibían:
¡Eran majestuosos pavos reales
todos divinamente iguales!
Debían su ego pavonear,
su pecho sacar,
ante todos alardear,
sobretodo, aparentar.
Artículos de marcas conocidas se compraban,
todos las llevaban, sus ahorros en ellas se gastaban,
aunque no fueran de calidad, eran la última novedad …
con sus super móviles se comunicaban
aunque estando juntos ni se hablaban;
cada uno miraba en su teléfono lo que le interesaba
y con suerte con algún amigo lo comentaba,
de esta manera, hacía saber que le gustaba …
Todos querían tener el coche más espectacular,
¡aunque mil años lo tardasen en pagar!
Compraban y querían lo que en los demás veían
pues era lo que todos hacían, así, la corriente seguían.
En un ser solitario y criticado se convirtió el pobre Babo
aunque esto no lo tuviera demasiado preocupado …
Su vida tranquilo y a gusto hacía,
aún siendo poco moderno bien vivía,
sin problemas, a pierna suelta dormía;
dinero no debía ni nada pedía,
si un capricho no se podía permitir,
capaz era sin tenerlo, de subsistir;
En una reunión de vecinos estaba
cuando Lava, la querida abuelita pava,
dijo que muy mal se encontraba.
Todos al hospital quisieron llamar,
pero la cosa se empezó a complicar:
Por un problema técnico los móviles no funcionaban
ninguna señal daban o fuera de cobertura estaban …
Nadie sabía qué hacer, Lava podía fallecer,
había una fatídica explicación:
padecía hacía años del corazón.
Babo a su casa volando subió,
desde su teléfono fijo a una ambulancia llamó;
nada los enfermeros se demoraron
y a Lava felizmente salvaron;
dijeron que si Babo no los hubiera llamado
la abuelita quizás no se habría salvado
pues la tremenda rapidez fue vital
para evitar un desenlace fatal.
Todos a Babo las gracias le daban,
ahora de tanta tecnología dudaban,
en sus viejos aparatos más se fijaban …
a veces el tocadiscos en la plaza escuchaban
y canciones antiguas recordaban y coreaban
todos juntos saltaban y bailaban …
¡Hablando y riendo muy bien se lo pasaban!
ya tantas horas seguidas sus móviles no miraban
ni con historias que no les interesaban sus mentes hipnotizaban …
algo que no eran ya no querían aparentar
para que otros de ellos pudieran comentar
y si les gustaba o no, poder a la ligera opinar.
Entendieron que no hace falta a la última estar
para una buena, sana y libre vida llevar.

 

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