¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Tero, es un simpático loro “rapero”,
el más locuaz y dicharachero
de todo rimas hacía,
a sus amigos entretenía,
a las loritas, enamoradas tenía.
Ingeniosas frases con buena música combinaba
por parques y plazas su arte llevaba …
Su estética estrafalaria a su mamá no gustaba,
por eso al llegar a casa, de ropa se cambiaba.
Los miembros de su grupo esto le criticaban
que fuera tan sumiso con mamá le reprochaban.
Pero Tero no les escuchaba
a mamá Lola ningún disgusto daba.
ella con él muy bien se portaba desde que papá loro faltaba;
juntos se apoyaban, uno del otro cuidaban;
Su buena o mala conducta con su aspecto nada tenía que ver
pero a su querida mamá no quería desobedecer …
Aunque fuera una anticuada, era su mamá adorada;
A Tero le gustaba tranquilo vivir,
prefería no tener que discutir,
en realidad, nada le costaba de ropa cambiarse
y evitar que ella un disgusto pudiera llevarse.
Mamá Lola tenía muy presente lo que podía pensar la gente
y si Tero esta ropa quería llevar …
¡Al menos en casa se la debía quitar!
A ella nunca le habían llamado la atención,
a Tero inculcó respeto y educación;
no le gustaba que mal lo mirasen
y que por su raro aspecto lo juzgasen.
Lola sabía que su Tero un buen hijo era:
siempre dispuesto a ayudar a cualquiera,
pero de él se avergonzaba cuando vestido así cantaba,
parecía que se disfrazaba ¡“Menuda facha llevaba”!
si esa pinta al ir juntos iba a llevar
con él no quería ni salir a pasear;
No dejaba que su hijo se expresara:
-”¿Cómo podía gustarle esa ropa tan rara?”
Su vecina Lina que era una cretina
siempre de punta en blanco iba,
se comportaba como una famosa diva,
por su buena apariencia a todos gustaba,
envidias en el barrio generaba
pero siempre era admirada,
como buen ejemplo venerada …
Si alguien curiosamente le preguntaba,
dónde compraba sus vestidos no desvelaba;
Solía decir que un caro modisto la vestía
pero era Lola quien con arte se los cosía …
Aunque ella nada decía ¿de qué serviría?
Nadie la creería …
A pesar de que el pueblo la respetaba y quería
¡Compararse con la gran Lina, no podía! …
El hijo de Lina, apodado”el plumas”
era para todos “lo más de lo más”…
buen porte, lindos colores,
¡siempre parecía oler a flores!
De su fabuloso hijo Lina orgullosa estaba
con él cogida del brazo pomposa paseaba.
Sucedió que un día alguien hizo una gamberrada
tirando al cristal del colegio una pedrada.
Nadie sabía quien había sido
todo muy rápido había sucedido,
“el plumas” dijo que le había parecido ver
que alguien en casa de Tero se acababa de meter
que iba corriendo, como de algo huyendo …
Sólo quien lo dijo parecía haberlo visto
pero fue suficiente para que ocurriera lo previsto:
A Tero sin pruebas acusaron,
inmediatamente lo culparon.
Todos sabían que con esa pinta que tenía
en hacer alguna trastada no tardaría …
Lo querían castigar para un ejemplo dar
pero sucedió algo que a todos sorprendió
y fue que mamá Lola, a su hijo defendió,
ella  creía ciegamente que su hijo era inocente.
No era la primera vez que algo así pasaba
pero sí que a Tero, sin motivo se culpaba;
ninguna gracia esta travesura había tenido
pues la piedra al portero en la cabeza había herido.
Lola pidió ver las cámaras de seguridad
de este modo se desvelaría la verdad;
De la existencia de estas cámaras pocos sabían
los del Ayuntamiento no siempre las ponían.
Lina y su hijo a verlas se oponían:
Que había sido Tero estaba claro
pues de los presentes era el más raro …
pero esta sospechosa oposición
llamó a todos la atención:
Si ellos no tenían nada que ocultar
¡Perfectamente las podían visionar!
Las imágenes mostraron “al plumas actuando”
con la ropa de Tero y en su casa entrando …
Madre e hijo huir quisieron
pero los vecinos se lo impidieron.
Lina y “el plumas“ a Tero y a su madre envidiaban
por la admiración que sin saberlo ambos causaban …
Sin embargo ellos tenían siempre que actuar y aparentar
si querían algún reconocimiento en el pueblo generar.
Los vecinos de su barrio los echaron
así como se merecían los trataron …
A Tero y a su madre perdón pidieron
y esa noche al concierto de la banda fueron.
Tero contento estaba:
¡Su mamá por él apostaba!
Lo había defendido, en él había creído;
Pero Lola estaba avergonzada,
a Tero a los ojos no miraba:
Con su hijo mal se había portado,
la opinión de otros más le había importado,
los gustos de su hijo no había respetado
y a seguir sus injustas normas lo había obligado.
Pero Tero fuertemente la abrazó
y como siempre, la entendió,
él sabía que sus motivos tenía
pero que perdidamente lo quería.