¿Quieres que te cuente un cuento recuento?

Nico, era un dulce y dócil corderito;
Ir temprano al mercado le gustaba,
en la parada de la tendera Vera compraba.
De toda la vida la conocía
su tienda hacía años que existía.
Un día cerca del pequeño mercado
abrieron un gran supermercado.
Nico pasó por allí a “hacer el chafardero”
¡tenían más rebajas que en Enero!
sorprendido se quedó por las maravillas que vió
los vecinos razón tenían en el “super” de todo vendían …
Nico se aficionó a ir a comprar
¡Cualquier cosa que quisiera aquí podía encontrar!
al principio sólo cogía lo que necesitaba
luego en tonterías su sueldo gastaba;
pero es que no se podía reprimir:
Era tan fácil allí consumir …
Algunos productos más caros compraba
aunque como a su paso los encontraba
agacharse se ahorraba pues hacerlo mucho le costaba.
Entrando por la puerta ya su apetito se despertaba
¡pues olía a dulces galletas y ricas tostadas!
ya comiéndolas el corderito se imaginaba …
Recién cogidas, seguro, las frutas y verduras, se veían tan  puras…
brillantes y apetecibles del todo irresistibles …
Mucho tiempo Nico pasaba comprando
entre tanta variedad comparando y deliberando;
su carro a menudo en el suelo se encallaba
pero bueno, ¡Así más tranquilo caminaba!
En su casa tenía de todo lo que podáis imaginar
ya casi ni podía un paso dar:
por los pasillos ropa tirada dejaba
en su armario ya nada metía
pues de ningún modo cabía …
en la cocina con todo se tropezaba;
si un día el lavabo se inundara
¡de allí no habría quien lo sacara!
Tenía limpiadores productos y cremas
por si con las arrugas tenía problemas,
para ponérselas de día o por la noche,
todo era despilfarro y derroche
pues para nada le servían ni las quería
porque tantas tenía que ninguna se ponía.
Los que atendían en el supermercado no eran de su agrado
ni siquiera los conocía, no como a Vera su tendera,
pero más ofertas que ella tenían
y con eso a Nico seducían.
Que el corderito compraba más de la cuenta sabían
pero ellos nunca se lo decían, así más vendían,
no les importaba si compraba lo mismo cada día
“él sabría lo que con su dinero hacía”…
no pensaban que un problema tuviera
¡pues comprar en el “super” gustaba a cualquiera!
Tenían productos de calidad, fuera o no fuera verdad …
todo estaba un “rato” más barato,
además, allí toda la familia se podía distraer
incluso en los cines de alrededor una “peli” ver,
en los restaurantes de moda comer
¡que más podrían querer!
Pero Nico un problema sí tenía
y alguien ayudarlo debía
ya era un comprador compulsivo,
un derrochador activo …
Vera, como su amiga que era,
una mano quiso echarle
y todo lo inservible quiso comprarle:
Con él habló y Nico la entendió
mucho le costó
pero reconoció su adicción
y a Vera agradeció su preocupación
cegado por tanta cantidad y variedad
no había podido pensar con claridad,
con tener de todo se había obsesionado
ni él sabía cuánto dinero había gastado;
Ahora sólo compraba lo que necesitaba,
su dinero no derrochaba
yendo al “super” no ahorraba …
Vera no tuvo que cerrar su parada en el mercado
aunque estaba tan cerca del gran supermercado,
muchos vecinos sus productos preferían
y más de lo que ofrecía no le exigían.