Chalito, el perrito

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Un 21 de Enero bendito, ocurrió en Placilla un milagrito
cuando la bella Catalina de gran corazón,
pasando por la comuna de la sexta región,
sufrió un pequeño, pero aparatoso accidente,
que al contrario de lo que pueda pensar la gente,
su vida por completo para bien cambió,
en el momento en que a un perrito se encontró …
Intentando no atropellar a un gran peludo,
mucha suerte la joven chilena tuvo,
pues sólo contra las zarzamoras su coche estampó
después del volantazo que para esquivarlo dio.
Un buen camionero que por allí pasó la ayudó
y al salir del coche para del susto recuperarse
y en unos curiosos matorrales fijarse,
sus ojos creyeron distinguir un pequeño perrito
que desgraciadamente parecía estar muy malito.
Cata con mucho cuidado lo debía rescatar,
al veterinario enseguida lo tenía que llevar;
una rueda del auto estaba desinflada,
la otra, por el impacto reventada,
pero a pesar de que en su contra todo se ponía,
la joven, en su empeño de salvarlo, no desistía
y por fin, ella y el perrito, a quien bautizó como Chalito,
al vete llegaron, donde minuciosamente lo examinaron:
costras en su piel, pulgas y garrapatas,
Chalito apenas se sostenía sobre sus patas;
mandíbula fracturada y mal soldada,
un ojo dañado, un solo colmillo
y delgadito como un palillo …
Sin embargo, la buena de Catalina la esperanza no perdía,
salvar y recuperar al pequeño, trabajo y esfuerzo requería,
pero todo lo que pudiera, por él haría
y día a día la joven ilusionada veía,
que Chalito de su parte también ponía,
pues el valiente peludete ganas de vivir tenía.
Al principio, a casa no lo pudo llevar,
con una amiga suya se tuvo que quedar,
ya que un bebé de gatito días antes se encontró
y al hogar que con sus padres compartía lo llevó.
Milagrosamente Chalito, el perrito, se iba recuperando,
de sus heridas, pérdida de pelo y desnutrición, curando.
Cata y él un especial lazo de amor estaban construyendo,
irremediablemente, ambos se iban cada vez más uniendo,
hasta que, finalmente, un hogar para él dejó de buscar,
a su propia casa se lo pudo llevar y a su nueva familia presentar:
a Tara, que lo curioseaba e inspeccionaba,
a Bobby Kelly, quien sería a partir de ahora su primita,
así como a las bellas Coni y Cholita;
con ellas Chalito tenía una hermosa hermandad,
por fin había encontrado la ansiada felicidad.
Un perrito completamente distinto parecía,
de cuando en el suelo moribundo yacía,
su pelo rizado y abundante crecía,
la piel recuperada de costras estaba
y aunque bañarse un llanto le costaba,
con gusto a su humana, que tanto lo mimaba,
hacerle las dichosas curas la dejaba;
Ahora hasta lindas cartas le enviaban,
pues las fotos que le hacían, la vuelta al mundo daban
y con útiles regalos lo agasajaban,
porque de una tienda de accesorios era embajador
y como destacado miembro de honor,
su cargo con orgullo ostentaba
y mensajes de paz y amor divulgaba …
Muchas aventuras a Chalito esperaban,
atrás los días malos quedaban,
las noches sin dormir, tratando de sobrevivir,
todo eso gracias a Dios había acabado,
porque un ángel en su camino se había cruzado.
Catalina y la gente buena en su lucha seguirán,
y a los seres desamparados del abandono salvarán,
igualdad de derechos para ellos siempre pedirán
y que cese el maltrato y las famosas salidas ‘por un rato’.

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